El "Libro Tibetano de los muertos" dice: "Has estado en un desmayo durante los últimos tres días y medio, tan pronto como te recobres, tendrás el pensamiento " ¿Qué ha pasado ? Pues en ese momento, todo el Samsara (Universo fenoménico) estará en rendición.

El ingreso a los mundos electrónicos y moleculares, en el momento de la muerte, es una prueba tremenda para la conciencia del hombre. El "Libro Tibetano de los muertos" asegura que todos caen en el momento de la muerte en un desmayo que dura tres días y medio. Max, Heindel, Rudolf, Steiner y muchísimos otros autores, sostienen que durante esos tres días y medio el EGO DESENCARNADO ve pasar toda su vida en forma de imágenes y en orden retrospectivo. Aseguran dichos autores que dichos recuerdos se hallan contenidos en el cuerpo vital.

Esto es cierto, pero sólo es una parte de la verdad. Las imágenes y recuerdos contenidos en un cuerpo vital, y su visión retrospectiva, sólo es repetición automática de algo semejante en el mundo electrónico.

En el momento de la muerte y durante los tres días y medio siguientes a la muerte, nuestra conciencia y nuestro juicio interno son liberados por la descarga electrónica, entonces vemos pasar toda nuestra vida en forma retrospectiva. La descarga es tan fuerte que el hombre cae después de un estado de coma y de sueños incoherentes. Sólo aquellos que poseen eso que se llama ALMA pueden resistirla descarga electrónica sin perder la conciencia.

Pasados los tres días y medio la esencia entra en un estado de conciencia lunar. En el momento de la muerte revivieron la vida de forma retrospectiva bajo la descarga electrónica pero en forma muy rápida y terrible. En el mundo molecular volvemos a revivir nuestra vida que acaba de pasar en forma más lenta, porque el tiempo molecular es más lento que el mundo electrónico.

Bajo la influencia lunar revivimos nuestra vida desde la ancianidad hasta la niñez y nacimiento. Los desencarnados visitan entonces aquellos lugares en los cuales se relacionaron, reviviendo cada escena de su vida, dicen y hacen lo mismo que hicieron sintiendo alegría por las buenas obras y profundo dolor por las malas.

Terminado el trabajo retrospectivo, es claro y tenemos plena conciencia del final de la vida que acaba de pasar. Es entonces, y solo entonces, cuando todo aquel que no esté definitivamente perdido, toma la decisión de enmendar sus errores y pagar lo que debe. Sólo los completamente perdidos no responden a los impactos temibles de los mundos molecular y electrónico. Realmente, esos seres ya están materializados, de hecho retornan al mundo mineral; éste es el infierno cristiano AMMIT, el monstruo egipcio devorador de los muertos con sus gigantes fauces de cocodrilo; el devorador de los corazones, el buitre cósmico que consume los deshechos o despojos de la HUMANIDAD, el AVERNO romano, el AVITCH indostaní etc.

Todos los planos de existencia mencionados por la teosofía, pueden ser perfectamente sintetizados en cuatro regiones: Infierno, Tierra, Paraíso y Cielo. Es decir, El Mundo Universal, El Mundo Celular, El Mundo Molecular y Mundo Electrónico.

El Juicio final es el que decide la suerte de los descarnados. Terminado el trabajo retrospectivo tenemos que presentarnos ante los Tribunales del Karma.

En dichos tribunales, tenemos que responder a nuestros cargos; la sentencia de los jueces es definitiva. Realmente, no es exacto afirmar que todos los seres pasan a las regiones del Paraíso o a los estados de felidad de tipo celestial, después del juicio. Realmente sólo pasan a las regiones inefables, mencionados por la teosofía, una pequeña minoría de seres. EL JUICIO FINAL divide a los desencarnados en tres grupos 

1º/ Los que se reencarnan inmediatamente.

2°/ Los que suben a los estados paradisíacos y celestes, y los que se reencarnan mucho tiempo después.

3°/ Los que entran en el reino mineral (Infierno).